
El mercado de cosméticos de hoy en día complace a los consumidores con una infinita variedad de cremas faciales. Hay soluciones nutritivas, hidratantes y protectoras, con hierbas y con componentes sintetizados en laboratorios, de lujo y asequibles para cualquiera. Sin embargo, hasta el siglo XX, los tratamientos para el rostro no eran tan populares y tan variados como los son hoy.
Los primeros productos de cuidado facial aparecieron en el Antiguo Egipto. Por ejemplo, se sabe que la reina egipcia Cleopatra usaba una especie de crema exfoliante que se hacía a partir de sal marina, crema espesa y un poco de mantequilla.
Los tratamientos para la cara se conocían también en la Antigua Grecia y Roma. Según los historiadores, el médico griego Hipócrates creó muchos cosméticos para la piel envejecida. Y el antiguo médico romano Galeno inventó unguentum Galleni, la primera crema hidratante también llamada "cold cream". La creó al mezclar cera, agua, aceite de almendras y espermaceti (una sustancia similar a la cera que se obtiene al enfriar la grasa animal líquida de los cetáceos).
Las cremas faciales de hoy en día, al igual que sus antecesores antiguos, se elaboran a base de grasas, componentes biológicamente activos y, por supuesto, agua. Para mezclar grasas con agua, se agregan emulsionantes que se conocen desde principios del siglo XX.
Con tantos cosméticos disponibles en las tiendas de hoy, hacer la elección no es tan fácil. Pues, lo primero que debes tener en cuenta al elegir cosméticos para el rostro, es tu tipo de piel. En general, se distinguen 4 tipos:
Además de prestar atención al tipo de piel para el que ha sido fabricado un producto en particular, también debes consultar si es de noche o de día. Ambos tipos de cremas faciales deben estar presentes en la rutina de belleza diaria, ya que realizan diferentes funciones que son igualmente importantes.
Los cosméticos de día protegen la cara contra los efectos negativos del medio ambiente (frío, calor, viento, polvo). No están diseñados para nutrir, sino para hidratar, tienen consistencias ligeras y se combinan bien con bases de maquillaje y cosmética decorativa. En verano, se recomienda usar productos con filtros UV, es decir, aquellos en las etiquetas de los cuales se indican los niveles de SPF.
A su vez, la crema de noche nutre la piel y le ayuda a recuperarse después de un día duro. Tiene una consistencia más densa, ya que a menudo incluye una gran cantidad de aceites, nutrientes y sustancias anti-envejecimiento. Los cosmetólogos recomiendan aplicarla dos horas antes de acostarse para que se absorba por completo y no manche la almohada.
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