La historia de los tintes de cabello se remonta a los tiempos antiguos. Hace siglos e incluso milenios, la gente buscaba maneras de hacerse más bellas, seguir las tendencias de moda y cambiar el orden natural de las cosas.
Así, los antiguos egipcios se teñían negro azulado o rojo brillante. Hace unos 4.000 años antes de Cristo, la gente utilizaba la henna, uno de los primeros colorantes naturales conocidos que no ha perdido su popularidad hasta el día de hoy. Para ampliar la paleta, las bellezas egipcias mezclaban la henna en polvo con una gran variedad de ingredientes, algunos de los cuales podrían sorprender a los peluqueros de nuestros tiempos. Por ejemplo, sangre de vaca o renacuajos triturados.
En la Antigua Roma todas querían ser rubias. Para blanquear el pelo, las mujeres romanas lo cubrían con jabón hecho a partir de leche de cabra y ceniza de haya, y luego lo exponían al sol durante horas. Además, fue en Roma donde se inventó el primer método químico del teñido. Allí, las niñas bañaban un peine de plomo en vinagre y se peinaban: las sales de plomo se asentaban en los rizos y los hacían más oscuros.
En 1863, se sintetizó parafenilendiamina, un colorante de tejidos. Más tarde a base de dicho compuesto se desarrollaron fórmulas modernas de productos de teñido. Cuatro años después, en 1867, el químico de Londres Tillay junto con el peluquero de París Yugo descubrieron una nueva forma de aclarar el pelo utilizando el peróxido de hidrógeno.
El primer tinte capilar a base de sulfato de sodio y sales de cobre y hierro apareció en 1907, gracias al peluquero francés Eugene Schuller. Dichos componentes están presentes incluso en los tintes de cabello que utilizamos hoy. Más de 20 años después, en 1932, Lawrence Gelb inventó un pigmento que penetraba hasta el interior del pelo, lo que permitió prolongar la coloración.
A lo largo de muchos años las mujeres que querían teñirse tenían que buscar a un peluquero profesional que sabía cómo hacerlo, y sólo en los años 50 apareció una tecnología de teñido en un solo paso que permitía a las mujeres cambiar el color de pelo en casa.
La ciencia y las tecnologías contemporáneas no se detienen y casi cada año se inventan fórmulas nuevas enriquecidas con componentes útiles, como aminoácidos, proteínas, queratina y así sucesivamente.
En la actualidad, se puede elegir entre una amplia variedad de tonos: desde naturales hasta exóticos. Además, en las tiendas de hoy también te ofrecen productos en forma de crema, espuma, bálsamo, champú o tónico. Por fin, en función de la duración del color, los tintes de cabello se dividen en:
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